Mataquescuintla, ¡gritarlo a los cuatro vientos!
La tierra de Mataquescuintla, Jalapa, se agitó a causa de sus pobladores. ¿Y de eso por qué no nos enteramos?
En medio de montañas y valles de colores envidiables, el 11 de noviembre el municipio de Mataquescuintla llevó a cabo una consulta comunitaria para que los pobladores se pronunciaran y dieran a conocer su opinión sobre el tema de minería química de metales de su municipio, en donde cuatro licencias de exploración de metales se encuentran autorizadas. De acuerdo a datos oficiales, alrededor de 10,000 personas de 16,000 empadronadas, emitieron su voto. Diez mil personas… ¡10,000! Definitivamente, no fue un domingo cualquiera para los pobladores del municipio.
- ¿Ya fueron a votar?- fue el comentario de una señora a unos vecinos, quien con tacones y vestido, se subió a la parte trasera de un pickup y emprendió su camino al centro de votación. Todos en la comunidad sabían del proceso y la importancia de asistir. Todos le preguntaban al otro si ya habían votado. El nieto acompañó a la abuela. El niño, de la mano del padre, observaba la papeleta con ojos curiosos. Las señoras en los salones comunitarios, tenían listas las ollas de comida para los visitantes. La comunidad se había organizado para alzar su voz.
Los resultados de la consulta comunitaria dieron como ganador al NO, ante la pregunta:
¿Está de acuerdo con el desarrollo, instalación y operación de proyectos de minería química de metales en cualquier parte del municipio de Mataquescuintla, del departamento de Jalapa?
Brújula asistió a observar y registrar documentación. Debemos reconocer que regresamos sorprendidos de la organización y buena marcha del proceso. Constantemente como guatemaltecos nos invade el pesimismo y el sentimiento que en este país ya todo está perdido.
Sin embargo, ejercicios como el de ayer nos devuelven las fuerzas y energías para creer todo lo contrario.
Movilizarse y salir de casa, para emitir opinión sobre una situación que les afectará directamente como comunidad, es una muestra directa de la democracia y los pocos espacios en los que esta todavía funciona en el país.
Desde hace algunos años que venimos escuchando el tema minero, la problemática de las regalías y los esfuerzos de las comunidades para intentar cambiar la situación. Sin embargo, ningún dato o investigación puede darnos tanta información y ayudarnos a generar un posicionamiento al respecto, que llegar a las comunidades y escuchar de la voz de doña Gloria o don Hermelindo, su opinión sobre la forma en que la actividad minera puede afectarlos a ellos y sus familias. La consulta comunitaria de Mataquescuintla no es la primera y definitivamente, no será la última en realizarse. La consulta de ayer suma más de 60 consultas que se han realizado desde el 2005 en todo el territorio nacional en torno al tema minero.
¿Cómo acercarnos a estos procesos? La mayoría de consultas comunitarios aceptan observadores para velar por la transparencia y el buen manejo de los procesos. Desde las universidades del país se podrían organizar y motivar a los estudiantes a atender a estos procesos, conocerlos de cerca y generar posturas al respecto. La realidad está allá afuera, entre las personas y comunidades que se organizan. La teoría es importante, pero esta debe enlazarse con prácticas y acercamientos a diferentes realidades. Además de las universidades, los medios de comunicación también deberían informar con igual importancia y relevancia como lo hacen con otras noticias, este tipo de ejercicios ciudadanos que nos demuestran que las personas están informadas, mantienen posturas y están decididas a darlas a conocer.
Ayer la tierra tembló en Mataquescuintla, y esperamos que sus demandas sean atendidas por las diferentes instancias que deben reconocer los resultados. La tierra de nuestro país está temblando por muchas razones y por ello, debemos estar atentos.
Ayer en Mataquescuintla se sintió un rayo de esperanza… ¡A gritarlo a los cuatro vientos!
